Un flujo práctico para documentar recepción, diagnóstico, aprobación, trabajo y entrega.
El punto de partida
Registra cliente, vehículo, kilometraje, combustible, accesorios, daños visibles y fotografías. Ese conjunto protege al taller y da confianza al propietario.
Una recepción consistente también evita que el técnico tenga que reconstruir el contexto desde mensajes sueltos.
Separa diagnóstico de autorización
Un hallazgo técnico no equivale a un trabajo aprobado. Cada recomendación debe tener alcance, repuestos, mano de obra, precio y una decisión trazable: autorizar, aplazar o rechazar.
Cierra el ciclo
La entrega debe incluir control de calidad, trabajos realizados, recomendaciones pendientes y condiciones de garantía. Así la próxima visita comienza con contexto y no desde cero.
Revisa este proceso en tu empresa.
El diagnóstico ayuda a convertir la idea en un alcance verificable.
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